Primarias abiertas a la ciudadanía

En un artículo colectivo que hoy nos publica El País hemos abogado por la celebración de primarias en el PSPV de Valencia para escoger al candidato/a a desbancar a la derecha del Ayuntamiento. La casualidad ha hecho que coincida con el debate abierto por el anuncio de que Antonio Asunción piensa competir en primarias frente a Alarte. Quienes creemos que la opción de implicar a la ciudadanía y la militancia en la elección de nuestros candidatos debería ser lo normal, y no un recurso en tiempos de crisis, no podemos más que alegrarnos de que se abra este debate. No es sólo que las primarias renuevan el aire algo viciado de los partidos, es que si son, como creo que deben ser, un proceso abierto a la ciudadanía, con participación de militantes y simpatizantes, constituyen una expresión del más alto concepto de participación democrática y un triunfo de la cultura política de la izquierda.

Os pongo aquí el enlace al artículo de El País:

http://www.elpais.com/articulo/Comunidad/Valenciana/primarias/problema/oportunidad/elpepuespval/20100902elpval_5/Tes

Anécdota y categoría

Algunos periodistas han dicho que la pasada fue una pésima semana para el PP en la Comunitat Valenciana. Y debe ser verdad, pero yo creo que lo fue aún más para los demás. Todo el mundo ha dado mucha importancia a un hecho importante: la bárbara descalificación que el muy católico Cotino quiso hacer de Mónica Oltra, aludiendo a su biografía familiar. Esto en realidad le descalifica a él más que a nadie. Por supuesto, nadie ha pensado que hubiera nada reprochable en el pasado de la diputada de Compromís, sino algo muy maligno en la mente del conseller. Hemos ido intuyendo luego de qué retorcido modo pudo elaborar la mente de Cotino el discurso, mitad policial mitad inquisitorial, con que nos avergonzó a todos. Su pasada familiaridad con los archivos policiales se había puesto al servicio de un presente muy concreto, un presente repleto de responsabilidades políticas y presupuestarias muy provechosas para la familia. Al menos para la suya.

Este hombre, devoto de tantas cosas, creyente de sólidas verdades y convencido de su derecho divino a gobernar,  resulta un prototipo de político conservador de toda la vida. Si su mente es limpia o turbia, es cosa que sólo por sus actos -y sus palabras- podemos juzgar.

Pero el mismo día que ocurría la anécdota de Cotino, que tan bien retrata al hombre de poder en estos lares, sucedía también otra cosa que trasciende la anécdota para convertirse en categoría: el presidente accidental de les Corts, en ausencia de la titular, se permitió expulsar del pleno al portavoz de la oposición. Es como si Bono expulsara a Sáez de Santamaría para que no interpelara a Zapatero. Esto sí que retrata el régimen de dominación que la derecha valenciana ha logrado imponer, con el asentimiento de una parte de la sociedad, el encogimiento de hombros de gran parte de la prensa y el asombro impotente de la oposición. Cuando ésta última hace amago de cumplir su deber de control al Govern, éste se permite expulsarla del pleno, sin más complejos. Esto no es anecdótico, sino estructural. Lo de Cotino con Mónica Oltra puede ser el tic inquisitorial de un ex policía. Lo de Maluenda con Ángel Luna, es la definición de un poder capaz de cancelar las reglas de juego en cuanto alguien se las toma en serio. Sorprende que lo primero, con ser grave y llamativo, haya logrado ocultar lo segundo.

EL Cabanyal, moral de victoria

El Cabanyal dio ayer una lección de compromiso cívico, de ciudadanía y democracia. Decenas de miles de valencianos desfilaron por esas calles que la derecha más inculta del país quiere destruir. Miles de voces reivindicaron la dignidad de un barrio popular, frente a la cerrazón de la alcadesa y la Generalitat.

¿A qué responde el empecinamiento urbano de la Alcaldesa? No es posible que crea de verdad que destruyendo un barrio marinero se construye futuro. Eso ya no lo cree nadie en el mundo. Las ciudades cultas rehabilitan; las ciudades regidas por esta derecha anticuada y clasista destruyen tejido social, expulsan a los vecinos de su entorno y ofrecen a los amigos el producto de la especulación. En el fondo de este empeño hay una cuestión de clase: a esta derecha elitista le parece una anomalía que los únicos barrios que se asoman al mar no sean suyos. Que estén habitados por gente trabajadora, que no podría pagarse las casas de ladrillo que la alcaldesa quiere poner en lugar de las bellas casas modernistas que el pueblo supo levantar.

Ayer los valencianos le dijeron a la alcaldesa y al president de Gürtel que el barrio es del pueblo y no será troceado ni degradado a beneficio de ningún promotor o especulador. Las decenas de miles de personas que ayer defendieron la identidad de Valencia frente a Rita tenían moral de victoria, porque el Gobierno socialista se ha puesto de su lado. La desaforada reacción del PP a esta demostración de valencianía, sus histéricas alusiones a la nueva invasión de catalanes y madrileños, da la medida de su inseguridad. Saben que han perdido la partida, aunque les costará un tiempo digerirlo.

El cabanyal es nostre

El próximo día 31 tenemos la oportunidad de decirle bien claro a la alcaldesa Barberá y al president Camps que los valencianos queremos vivir en una ciudad respetuosa con su historia y sus valores urbanos. Podremos decirle a esta inculta administración que lo moderno no es derribar casas y calles con personalidad e historia, para plantar en su lugar impersonales rascacielos de ladrillo visto. Que eso pudo ser moderno en el siglo XIX, cuando se proyectó la prolongación del Paseo al Mar, pero ahora las ciudades modernas y cultas protegen su trama histórica, rehabilitan sus centros y reponen la vida de sus barrios.
En los años setenta, los valencianos exigimos que nos devolvieran el cauce del Turia para hacer un río de verdor donde los de siempre querían hacer una autopista. También entonces había una administración inculta que creía que era más moderno un carril de autopista que un parque urbano. En aquella ocasión el eslogan que resumió la voluntad ciudadana fue: “el llit del Turia es nostre y el volem verd”. Lo logramos porque los ciudadanos demostraron que la razón es superior a la fuerza y hoy tenemos una serpiente verde en el corazón de la ciudad.

La administración del PP quiere hacernos creer que para que valencia mire al mar hay que destruir la fachada marítima, que para recuperar nuestra mediterraneidad hemos de sepultar los poblados marítimos. Esos poblados son nuestra mejor seña de identidad mediterránea y podrían ser la mejor tarjeta de presentación de esta ciudad.
El próximo día 31 diremos en la calle que no son de fuera los que quieren destruir nuestra identidad, que no es el gobierno central quien agrede a Valencia, sino su alcaldesa empeñada en borrar de un plumazo la historia de convivencia y sensatez urbana de todo un barrio. Digámosle a esta gente, como ya hicimos en el pasado, que “EL CABANYAL ES NOSTRE I EL VOLEM SENSER I VIU”.

Rehabilitación sin destrucción

El Cabanyal ha vivido en pocos días una gran victoria y una enorme indignidad. Victoria en la lucha contra la destrucción de todo un barrio, promovida por una inculta Alcaldesa y una derecha entregadas a la promoción de intereses especulativos, a costa del vecindario. Y una enorme indignidad puesta en marcha por el Gobierno del “presunto” Camps, al retorcer la ley para impedir la protección del Cabanyal, que han exigido los vecinos, la izquierda, los arquitectos y el propio Gobierno de España.

Los choques de realidad tienen a veces efectos inesperados. A ciertas mentalidades conservadoras, en lugar de bajarles los humos, les llevan a una enloquecida espiral de provocaciones. La reacción del Ayuntamiento y la Generalitat a la paralización de la destrucción del Cabanyal tiene algo de esto. Pero no nos engañemos porque, en el clima político de esta Comunitat, esa histeria desatada contra el gobierno socialista suele tener éxito.
Si la actuación de la izquierda y la respuesta ciudadana a la provocación no son del mismo orden de magnitud, la derecha logrará instalar la ficción de que ellos son los que defienden Valencia también en esto. Resulta trágicamente irónico que los destructores se quieran presentar como defensores de lo nuestro. Y resulta penoso que algunos comunicadores públicos que se las dan de críticos e independientes, se dejen marear con semejante falacia y anden buscando aún tres pies a la convergencia de los movimientos de defensa de la ciudad y la oposición socialista en el Ayuntamiento.
La dignidad ciudadana exige una respuesta masiva a la provocación. Una respuesta que abandere la rehabilitación sin destrucción. La plataforma Salvem el Cabanyal ha convocado a los vecinos a una asamblea, el próximo día 13 a las 19:30 en el Ateneo Marítimo, para decidir las vías de resistencia a la locura destructiva de la alcaldesa y el president. Hará falta mucha decisión y compromiso vecinal para darle a esta derecha un baño de realidad. ¡Que el cielo nos libre de la histeria municipal!

En la calle y en la sede

Ayer fue uno de esos días con lo que he llamado “las dos patas”: la de la ciudadanía y la de la militancia. Manifestación contra la violencia de género que reunió a miles de personas comprometidas en una causa que es un pilar de la civilización. Luego encuentro con mis compañeros de agrupación para escuchar a Ximo Puig. El punto de conexión de estos dos eventos, en mi caso, fue cuando le dije a Ximo que apoyaba su apuesta por recuperar la capacidad de intervención del partido en las movilizaciones populares. Esto coincide con mi idea de que el partido necesita volver a conectarse con la ciudadanía más crítica, inquieta y organizada. Le dije a Ximo que la presencia del partido en las movilizaciones ha de ser también “visible”, porque en la manifestación de ayer hubo muchos, pero muchos socialistas, aunque no había un solo símbolo o bandera que lo indicara. Es cierto que las convocantes de la manifestación pidieron que no se usaran más símbolos que los de la plataforma, pero sigue sin gustarme la paradoja de que el partido que apoya al Gobierno más comprometido con la igualdad, el que apoya al Gobierno que elaboró la Ley contra la Violencia de Género, el que propone reformar la ley del aborto, esté virtualmente ausente de este tipo de eventos.
Ximo habló también de la inexplicable ausencia de la socialdemocracia europea, justo cuando la crisis ha mostrado a dónde nos lleva el neoliberalismo con su cuento del mercado que se autoregula. No tuve tiempo de decirle al compañero Ximo que alguna responsabilidad le cabe a quienes han estado al frente durante los años en que incluso los partidos socialistas iban aceptando las “verdades” de la privatización sin oponer a ellas un modelo alternativo. Alguna autocrítica sería imprescindible para salir del desconcierto. Digo yo.

La jornada de reflexión de Volem i Podem. Resumen

Ayer hicimos una jornada de reflexión, una especie de tormenta de ideas sobre el futuro de este grupo de socialistas empeñados en la más profunda renovación del socialismo valenciano. Simpatizantes y militantes del PSPV, vinculados en diversos grados a Volem i Podem y a la candidatura de Pepe Reig a la secretaría general de Valencia en la Asamblea de ciudad, necesitábamos pensar en voz alta sobre lo que viene ahora. Después de casi dos años de trabajo intenso y de haber concurrido ante la militancia y la sociedad, debíamos plantearnos por qué y de qué manera podíamos seguir impulsando la imprescindible transformación del PSPV en el gran partido de la ciudadanía de este país.
Analizamos la trayectoria de Volem I Podem y las dificultades a que se ha debido enfrentar para promover el cambio en la cultura política del PSPV que estuvo siempre en su horizonte. Analizamos también la necesidad de empezar en el PSPV la urgente reforma de los partidos politicos que la sociedad demanda y la democracia exige. La propuesta y el trabajo de ViP en el PSPV se enmarca en esa necesidad de democratizar la democracia reconciliando a los partidos con la ciudadanía a la que aspiran a representar.
Ayer decidimos que vale la pena seguir adelante, con la misma generosidad y el mismo compromiso que hemos desplegado durante casi dos años, aún sabiendo que algunos nos verán como una amenaza y no entenderán la profunda lealtad socialista que nos mueve. Hemos acordado que Volem i Podem tiene dos tareas inmediatas: seguir influyendo positivamente en la democratización del partido con nuestras propuestas y con el trabajo político y crecer para ampliar nuestra presencia en todos los niveles de la organización, en las agrupaciones y ante la sociedad. De modo que este grupo sigue en su empeño y mantiene su rumbo. Y lo hace contando con la aportación de nuevos compañeros/as que se han aproximado al partido atraídos justamente por la visión renovada y dinámica que Volem i Podem ofrece.
Para desarrollar aquel propósito de Influir y Crecer, hemos aprobado tres líneas de trabajo y se ha designado a las personas encargadas de dinamizarlas:
1. Democratización del partido (Berta Chulvi y Carmen García Monerris): propuestas que presentaremos en las agrupaciones y ante la dirección para ejercer los derechos y ampliar la democracia interna.

2. El modelo de ciudad (Fran Sanz y Pepe Reig): iniciativas de estudio y propuestas para dibujar el modelo de ciudad que queremos y que debiera inspirar toda la política de los socilaistas en Valencia

3. Volem i Podem: Organización, estrategia y comunicación (José Ignacio Pastor y Quique Carbonell): iniciativas para crecer y comunicar mejor nuestra propuesta e influir en la acción del partido en las agrupaciones y en el conjunto de Valencia



Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.