El próximo día 31 tenemos la oportunidad de decirle bien claro a la alcaldesa Barberá y al president Camps que los valencianos queremos vivir en una ciudad respetuosa con su historia y sus valores urbanos. Podremos decirle a esta inculta administración que lo moderno no es derribar casas y calles con personalidad e historia, para plantar en su lugar impersonales rascacielos de ladrillo visto. Que eso pudo ser moderno en el siglo XIX, cuando se proyectó la prolongación del Paseo al Mar, pero ahora las ciudades modernas y cultas protegen su trama histórica, rehabilitan sus centros y reponen la vida de sus barrios.
En los años setenta, los valencianos exigimos que nos devolvieran el cauce del Turia para hacer un río de verdor donde los de siempre querían hacer una autopista. También entonces había una administración inculta que creía que era más moderno un carril de autopista que un parque urbano. En aquella ocasión el eslogan que resumió la voluntad ciudadana fue: “el llit del Turia es nostre y el volem verd”. Lo logramos porque los ciudadanos demostraron que la razón es superior a la fuerza y hoy tenemos una serpiente verde en el corazón de la ciudad.
La administración del PP quiere hacernos creer que para que valencia mire al mar hay que destruir la fachada marítima, que para recuperar nuestra mediterraneidad hemos de sepultar los poblados marítimos. Esos poblados son nuestra mejor seña de identidad mediterránea y podrían ser la mejor tarjeta de presentación de esta ciudad.
El próximo día 31 diremos en la calle que no son de fuera los que quieren destruir nuestra identidad, que no es el gobierno central quien agrede a Valencia, sino su alcaldesa empeñada en borrar de un plumazo la historia de convivencia y sensatez urbana de todo un barrio. Digámosle a esta gente, como ya hicimos en el pasado, que “EL CABANYAL ES NOSTRE I EL VOLEM SENSER I VIU”.


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